Considerado como un manjar de sabor único, propio del sureste veracruzano, se ha visto desplazado por la contaminación que los mismos pescadores han propiciado al sacarlos por la fuerza de su habitad.
Considerado como un manjar de sabor único, propio del sureste veracruzano, se ha visto desplazado por la contaminación que los mismos pescadores han propiciado al sacarlos por la fuerza de su habitad.
Para comerciantes de pescados y mariscos de Las Choapas, la pesca indiscriminada de la Acamaya o popularmente conocido como ‘Mayacaste’ en la zona sureste de Veracruz, terminó por casi extinguir la especie de los ríos del municipio y zonas aledañas.
Testimonio de quienes en décadas pasadas se dedicaban al comercio de esta especie de crustáceo similar al camarón, cuyo cuerpo robusto de tonos azules o negras, alberga una carne que para quienes lo han probado, no se compara con otro sabor incluso al de la langosta.
“Desde hace tiempo el río se envenenó, desde hace años la especie está perdida, hace años abundaba, mis papás, mis hermanos agarraban el Mayacaste y lo comían como ahorita se come el camarón y de un tiempo para acá esa especie se acabó”, este es el testimonio de una mujer dedicada por años a la venta de pescados y mariscos.

“En la terminal del Campesino tal vez encuentres dos o tres kilos, rara vez, ahorita está en 400 o 500 pesos el kilo, lo que sí puedo decir que es un animal muy rico, se pesca en tiempos de ‘resumo’, en lugares como Francisco Rueda o Río Playas que baja el agua hasta esta zona”, afirmó Cecilia Selván, comerciante de pescados a las afueras de la parroquia “Sagrado Corazón de Jesús”.
El Mayacaste abundaba en época de lluvias después de julio, según testimonio de pescadores y comerciantes que vivieron el apogeo de este manjar en territorio choapense, el cual era pescado en ríos como los de Río Playas, donde en horas específicas de la madrugada se preparaban para cuando se veía el ‘resumo’, donde este crustáceo salía de su habitad y era capturado por buzos y pescadores locales.
“Ya no hay, se acabó por completo porque allá en la sierra en Río Playas donde había mucho la gente echa veneno para que saliera de las piedras y envenenaron el agua, desde hace 10 o cinco años, gente foránea que siembra el pino los mata, porque toda la lluvia baja al río y se envenena el agua porque fumigan, todo ese veneno se filtra.
“Mayacaste no hay ni para una embarazada (por los antojos), anteriormente los buzos agarraban mucho, pero ahorita tenemos años que no lo vemos”, dijo Crisanta Gonzáles Arias, comerciante de pescados.
El consumo de la Acamaya o Mayacaste se considera especial para habitantes de Las Choapas, Tabasco y zonas cercanas donde incluso se vende una especie de malacate ‘falso’, el cual es más pequeño, aunque su sabor es totalmente diferente; sin embargo, a decir de los expertos, muchos engañan a la clientela al decir que es Mayacaste sin serlo.
Los establecimientos que vendían este manjar por lo general adquirían varios kilos todos los días para la venta del día; sin embargo, desde hace diez años para acá la venta se ha vuelto casi nula.
Cecilio López Alavés, empresario restaurantero de Las Choapas, afirma que hace 30 años, en el municipio, el consumo de esa especie era común, tanto así que se vendía como cualquier otro marisco; sin embargo, conforme pasaron los años, diversos factores provocaron su casi extinción de la zona sureste de Veracruz. Luego de las fumigaciones y ‘métodos’ agresivos para sacarlos de sus cuevas a la fuerza.

“Recientemente no hubo cangrejos, mayacaste menos, los pescadores dicen que en los ranchos y los ríos no se conforman con pescar, le echan cierto veneno y matan a todas las crías, perjudican a todos por igual, ¿quién les orienta a esos pescadores? No hay que hacer eso. Buscan sacar el mayacaste grande porque el chico ya no se vende, pero no debe ser así”, sentenció.
En México, la acamaya se ha consumido desde la época prehispánica, aunque a veces es confundida con otras especies más pequeñas que no tienen nada que ver con ellas, su nombre viene del náhuatl acata, caña, y mayatl, mayate o escarabajo, que significa ‘escarabajo de las cañas’ o ‘que vive entre las cañas’, seguramente porque vive entre las piedras y carrizos a las orillas del río. Otro probable origen de su nombre podría ser yaca-ma, de yacatl, nariz o punta y maite, mano.

Por su parte, el pescador y vendedor del mercado Hidalgo, Arturo Rodríguez Guzmán, explicó: “Simplemente se acabó por la contaminación, en el sistema de la sierra los campesinos envenenan el agua con ese líquido que fumigan, ese terminó con el mayacaste o langostino. En criaderos sí hay pero no es mayacaste, en otras partes le dicen piguas, pero el mayacaste original aquí ya no hay, era lo mejor que teníamos aquí.
“Tiene como cuatro años que no veo ese animalito, ahorita viene la época de la buceada que uno veía pero ahora no. El tiempo del langostino era el tiempo de lluvias, cuando baja el resumo al río Tancochapa que desemboca en el Tonalá.
“Se terminó ese animalito por la contaminación por los arroyos con aguas negras, no tenemos tratamiento de aguas negras, también eso contribuye”, lamentó Rodríguez Guzmán.