Las Choapas, Veracruz

​Masacre en Playa Santa: Rostro de la impunidad de los grupos criminales

En la zona serrana de Las Choapas, limítrofe de los estados de Veracruz, Chiapas y Oaxaca, impera la ley de grupos criminales, quienes secuestran y matan con libertad. La masacre en Playa Santa en 2019 lo puso en evidencia.
06/07/2023 08:08 p.m.
HERNÁN VILLARREAL
Presencia.MX

Sigue la cobertura especial:

Masacre en Las Choapas

Han pasado más de cuatro años de aquella masacre que ocurrió en el ejido Luis Echeverría Álvarez, mejor conocida como Playa Santa, enclavada en la zona serrana de Las Choapas y hasta el día de hoy no hay ni una sola orden de aprehensión contra los presuntos responsables. 

La Fiscalía General del Estado (FGE) tiene el caso clasificado como “información reservada por cuestiones de investigación”, aunque, físicamente, en Las Choapas, el expediente está acomodado en algún rincón sin ser hojeado por fiscales en los últimos años. 

Esta región ecoturística, ubicada en los límites de los estados de Veracruz, Chiapas y Oaxaca, tras la matanza, modificó sus reglas internas y dejó estigmatizado el pueblo, a tal grado que la visita de extraños, automáticamente se vuelve sospechosa para quienes ahí residen. 


En el expediente SUIPJ/DXXI/CHOA/F2/378/2019, está asentado que el 29 de abril de 2019, un ‘grupo compuesto por al menos 100 sujetos armados’, irrumpió en el ejido y ante la mirada de al menos 40 policías municipales, estatales y ministeriales, así como un fiscal presente, asesinaron a tres personas, a quienes los pobladores de esa comunidad, confundieron con “secuestradores de niños”.

<blockquote class="embedly-card" data-card-controls="0" data-card-image="https://live.staticflickr.com/65535/50856713732_61ca0b99d1_b.jpg" data-card-key="1249d0c662984431a8d65d4b7714d67a"><h4><a href="https://www.presencia.mx/nota.aspx?id=177376&s=7&e=1">En Las Choapas, sin resolver fiscalía el caso Playa Santa </a></h4><p>20/01/2021 | El presidente municipal, Miguel Ángel Tronco Gómez, recordó que también ahí hubo un abuso grave y no se resolvió nada.</p></blockquote><script async="async" src="//cdn.embedly.com/widgets/platform.js" charset="UTF-8"></script>

De los tres ejecutados con fusiles AK-47, conocido como ‘cuerno de chivo’, solamente uno tenía antecedentes que lo hacían sospechoso de actos criminales y fueron precisamente esas malas referencias que arrastraron a la muerte a las otras dos víctimas que lo acompañaban. 

Las personas asesinadas fueron Alberto de la Cruz Bocanegra, Gabriel Ramos López y Renato Cruz Mil, con alias “El Brujo”. La muerte les llegó mientras ellos permanecían amarrados de pies y manos, y vendados de los ojos. 

Las indagatorias ministeriales apuntan a que ‘el mocho’, un sujeto que tiene una mano mutilada, fue quien jaló el gatillo de su fusil para darle muerte a los ahora occisos. Se trata de integrantes de los grupos de “autodefensas” que operan en la zona serrana. 

RENATO, EL BRUJO

A Renato Cruz Mil, lo estigmatizaban sus antecedentes criminales: el hallazgo de un arsenal enterrado en su rancho en mayo de 2012; portación de identificación falsa en marzo de 2014, y decomiso de un revólver en mayo de 2017, en pleno proceso electoral para la alcaldía de Las Choapas.

También de su restaurante “Las Carmelitas”, en la colonia San José del Carmen, en marzo de 2017, un grupo armado llegó en su búsqueda, al no encontrarlo, se llevaron a dos jóvenes, de 25 y 28 años, quienes más tarde aparecieron ejecutados en el tramo carretero La Herradura-Autopista.

<blockquote class="embedly-card" data-card-controls="0" data-card-image="https://live.staticflickr.com/65535/47737431981_5a2ff35516_b.jpg" data-card-key="1249d0c662984431a8d65d4b7714d67a"><h4><a href="https://www.presencia.mx/nota.aspx?id=158744&s=7&e=1">Ejecutan a tres de las siete personas retenidas por indígenas en Veracruz</a></h4><p>29/04/2019 | Renato, el brujo; un taxista y Edgar, de Jalapa, Tabasco, con el argumento de supuestos secuestradores, los fusilaron.</p></blockquote><script async="async" src="//cdn.embedly.com/widgets/platform.js" charset="UTF-8"></script>

Cruz Mil, ‘el Brujo’, era un joven de 34 años de edad, que hacía trabajos de sanación mediante el ocultismo, y fue precisamente este oficio que lo llevó al serrano ejido Playa Santa, la tarde del domingo 28 de abril, acompañado de dos primos, un taxista y una joven universitaria, así como tres menores: su hijo, su hijastro y su hermano de 2, 11 y 17 años de edad, respectivamente.

El viaje a dicha comunidad tenía doble propósito: disfrutar de las cascadas y la belleza natural que ofrece Playa Santa, distanciado a más de 100 kilómetros de la cabecera municipal; y realizar trabajos de sanación en el llamado ‘ojo de agua’, que es uno de los manantiales que alimentan las cascadas. 


Los acompañantes de Renato, eran sus primos Bernabé Barradas Méndez, de oficio petrolero en la ciudad de Coatzacoalcos, y Edgar Gabriel Ramos López, de 26 años, oriundo de Jalapa, Tabasco; asimismo, el taxista Alberto de la Cruz Bocanegra, de 31 años, quien invitó al viaje a su novia, Estephani Vidal Díaz, de 22 años, de Villahermosa, Tabasco. 

Tiempo después, se conoció que los tres trabajos que realizaría “El Brujo”, en esa región, era curar el asma a su hijo Rodrigo, de 2 años de edad; la enfermedad del corazón de su primo Bernabé, y mejorar la salud de la mamá de Edgar Gabriel. Ese domingo, era la tercera ocasión que el grupo llegaba a Playa Santa.

FALSO SECUESTRO

En total fueron ocho las personas que partieron el domingo 28 de abril, a las dos de la tarde, hacia la serrana comunidad, cuyos pobladores en su mayoría, además del castellano también hablan dialecto. Playa Santa, es un pueblo indígena.

Se trasladaron a bordo de dos vehículos: un Volkswagen Golf, color blanco, con placas de circulación WTL-6092 del estado de Veracruz, y un Mazda 3 Sedan, color rojo, con placas MZW-25-30 del Estado de México, ambos de modelo reciente. Esa misma tarde, cuando llegaron a la comunidad, Renato, sus amistades y familiares, se organizaron para subir hacia un cerro donde está el ojo de agua.

Decidieron que el taxista, Alberto de la Cruz y su novia Estefany Vidal, se quedarían cuidando los vehículos en el poblado. Los demás, subirían al cerro, pero necesitaban un guía. Un niño de entre 10 y 12 años, fue contratado, sus papás aceptaron y fijaron una hora para el retorno; la noche cayó y las horas pasaron, Cruz Mil, hizo sus rituales y al niño, le dieron de cenar y lo acostaron a dormir, sin imaginar que, en el poblado, los papás ya habían dado la voz de alarma sobre el supuesto robo o secuestro del menor.

Fue así, como los primeros en convertirse en prisioneros de los pobladores fue la pareja que resguardaba los vehículos; casi al amanecer del 29 de abril, “El Brujo” y todos sus demás acompañantes, incluyendo el pequeño, regresaron, encontrándose con todo un alboroto. El niño guía estaba bien de salud, pero los habitantes ya estaban enardecidos y también privaron de su libertad a Renato, Bernabé y Edgar Gabriel, así como a un matrimonio compuesto por Martha y Adán, quienes eran residentes de Playa Santa, y fueron quienes recibieron al grupo cuando llegó a dicho lugar. Los consideraron sus cómplices y los encerraron en una celda de menos de tres metros cuadrados.

Los primeros en llegar cuando apenas salían los primeros rayos del sol, fueron elementos de la Policía Municipal de Huimanguillo, Tabasco, quienes recibieron el reporte de “unos secuestradores”, pero al ver la magnitud del problema, y que Playa Santa, no correspondía a Tabasco, sino a Veracruz, prefirieron retirarse.

Más tarde, arribó la Policía Municipal de Las Choapas, ante la voz de alerta de que un grupo de “roba chicos” había entrado a la comunidad y los tenían detenidos. Los uniformados, pidieron que se los entregaran para traerlos a la cabecera municipal, pero los habitantes se negaron, pues exigían garantías de que serían procesados y no liberados, aun cuando claramente no había un delito que perseguir.

Los policías fueron retenidos por la comunidad, no los dejaban salir, pero los uniformados esperaron un descuido y lograron abandonar el ejido con todo y patrulla.

GRUPO ARMADO

En medio de la confusión, y de las amenazas contra periodistas y policías para que no tomaran fotografías ni filmaran nada, Alberto, Renato y Edgar Gabriel, permanecían amarrados, con los ojos vendados, suplicando por su vida. Sin embargo, alrededor de las 04:30 de la tarde, llegó un numeroso grupo armado, no eran campesinos, sus vestimentas y el tipo de armas largas, lo decían todo; eran las autodefensas.

Replegaron a policías y periodistas, los alejaron a más de 100 metros, y de repente, se escucharon las detonaciones de un fusil. Renato, Alberto y Edgar Gabriel, fueron fusilados, prácticamente, sin importarle al grupo armado la presencia de las autoridades, posteriormente, en caravana se retiraron del poblado.

En ese lugar estuvieron presentes policías ministeriales, policías estatales y policías municipales, además del entonces director de gobernación municipal, Julián Romero Flores, además de un fiscal de la SubUnidad Integral de Procuración de Justicia, pero nada pudieron hacer para impedir la ejecución y el posterior retiro del grupo armado. 

SIN ÓRDENES DE APREHENSIÓN

A más de cuatro años de lo ocurrido, la Fiscalía General del Estado no tiene ni una sola orden de aprehensión en contra de los homicidas, corroboró este medio informativo. 

Durante los días posteriores a la masacre, se llamó a declarar a pobladores de Playa Santa y sus autoridades rurales, pero ninguno aportó nombres de los causantes de la matanza. 

PRESENCIA Sureste solicitó información a la FGE, y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), apegados a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, pero las respuestas de ambas instituciones fue que “la información es reservada por cuestiones de investigación”.

“Se han realizado diversos actos de investigación por parte de la Fiscalía, en coordinación con la Policía Ministerial, Servicios Periciales y otras instancias, que tienden a esclarecer los hechos e identificar a quien o quienes resulten imputados de los mismos”, respondió la fiscalía; sin embargo, cuatro años después, sigue sin ser esclarecido el caso y no hay ninguna orden de captura. 

Lo que queda en evidencia es que en la zona serrana y en esa región que tiene colindancias entre Veracruz, Chiapas y Oaxaca operan grupos armados con total impunidad, los cuales ya han dado la cara en diversos hechos de violencia, como el caso también de la congregación Cerro de Nanchital, en enero de 2021, donde 12 personas fueron acribilladas; y uno de los casos más recientes fue en Ocozocoautla, donde un grupo armado “levantó” a 16 trabajadores administrativos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Chiapas.

RECUADRO:

¿Dónde es Playa Santa?

* Su nombre real es Luis Echeverría Álvarez, está distanciada a más de 100 kilómetros de la cabecera municipal de Las Choapas. Para poder llegar, se toma la supercarretera Las Choapas-Ocozocoautla. 

* Tiene una población de poco más de 800 personas, quienes en su mayoría hablan la lengua de sus padres, el tzotzil, aunque el español no representa un problema para ellos.

* Este lugar destaca por sus cascadas La Sirena y La Reyna, y porque antes de la desgracia, los pobladores fomentaban un mayor arraigo de sus tradiciones pasadas.

* El 4 de abril de 2006, Playa Santa tuvo un día histórico ante la visita del entonces presidente, Vicente Fox Quezada, su esposa, Martha Sahagún y el gobernador, Fidel Herrera Beltrán.

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