Alcaldes e indígenas ya encendieron alertas ante proyecto federal para llevar más agua a Coatzacoalcos y al corredor petroquímico
Alcaldes e indígenas ya encendieron alertas ante proyecto federal para llevar más agua a Coatzacoalcos y al corredor petroquímico
El anuncio del Gobierno de México sobre la construcción del nuevo Acueducto Coatzacoalcos con una inversión de alrededor de tres mil millones de pesos, con el que se pretende duplicar el suministro de agua hacia la zona industrial y urbana de esa importante ciudad del sur de Veracruz, ya comenzó a generar resistencia y preocupación entre autoridades municipales, comunidades indígenas y representantes agrarios de la región del Río Uxpanapa, de los estados de Veracruz y Oaxaca.
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Si la explotación de aguas para el corredor industrial ya era un tema de urgente atención para las comunidades, ahora el tema ya escaló hasta mesas de trabajo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), donde alcaldes y representantes comunales advirtieron riesgos de sobreexplotación ambiental, falta de consultas indígenas y ausencia de diagnósticos públicos sobre el impacto real del megaproyecto hidráulico.
Apenas el pasado 17 de mayo, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anunció oficialmente una inversión cercana a los 3 mil millones de pesos para construir el Acueducto Coatzacoalcos, infraestructura que contempla obra de toma, plantas de bombeo, potabilizadora y 13 kilómetros de conducción para extraer más de mil 200 litros por segundo.
El objetivo oficial es garantizar agua para alrededor de 500 mil habitantes de Coatzacoalcos y asegurar el suministro para las próximas décadas, en una región estratégica para el desarrollo petroquímico y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Sin embargo, detrás del discurso de “desarrollo” hay una preocupación profunda en la cuenca del Río Uxpanapa.
De acuerdo con un comunicado oficial del Ayuntamiento de Las Choapas, el pasado 14 de mayo se realizó la primera reunión formal de trabajo con Semarnat para abordar precisamente la problemática relacionada con la extracción de agua del Río Uxpanapa y el impacto de los proyectos federales en la región.
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En esa reunión participaron los alcaldes de los municipios veracruzanos de Las Choapas, Jesús Uribe Esquivel y de Uxpanapa, Martín Alberto Aguilar Cuéllar y de Oaxaca, el presidente municipal de Santa María Chimalapa, Manuel Ángel Jiménez López; así como representantes comunales indígenas y personal técnico vinculado al senador Manuel Huerta.
Ahí, los tres gobiernos municipales expusieron directamente ante Semarnat la preocupación de comunidades rurales e indígenas por lo que consideran una amenaza creciente de sobreexplotación de los recursos naturales derivada de los polos de desarrollo Coatzacoalcos I y II del Corredor Interoceánico y del nuevo esquema de extracción de agua hacia la zona petroquímica y urbana.
Incluso, en el documento oficial se señala que los municipios denuncian no haber sido consultados ni contar con diagnósticos ambientales públicos o proyectos claros que garanticen la sustentabilidad futura de la región.
Las autoridades también sostuvieron que las comunidades indígenas no han sido previamente informadas ni consultadas, pese a que la legislación mexicana obliga a realizar procesos de consulta libre, previa e informada en proyectos que afecten territorios y recursos naturales de pueblos originarios.
El tema revive inevitablemente el fantasma de Tatahuicapan.
Durante años, las comunidades indígenas de la Sierra de Soteapan denunciaron que los gobiernos federal, estatal y municipales beneficiados con el agua de sus manantiales incumplieron obras sociales, programas de sustentabilidad y acciones reales para proteger las fuentes hídricas que abastecen a ciudades como Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque.
Las protestas han derivado en en bloqueos, confrontaciones políticas y una narrativa oficial que en muchas ocasiones terminó señalando a los indígenas como “chantajistas”, mientras líderes comunitarios denunciaban presiones, persecución y presuntos actos de cooptación.
Ahora, en la cuenca del Uxpanapa, el temor comienza a tomar forma similar.
En la reunión con Semarnat, se acordó establecer una agenda de trabajo con Conagua, el Corredor Interoceánico, Profepa y otras dependencias federales para abordar la problemática planteada por los municipios y las comunidades.
Comunidades campesinas e indígenas advierten que mientras el Gobierno Federal acelera el discurso del desarrollo industrial y la seguridad hídrica para Coatzacoalcos, en la región donde nace y atraviesa el Río Uxpanapa no existen todavía programas visibles de restauración forestal masiva, conservación hídrica ni garantías claras sobre el equilibrio ambiental futuro.