Las Choapas, Ver.

La subdirectora de Pemex llegó a Las Choapas... pero evitó responder sobre KREM-1

Marcela Villegas Silva, enviada por Pemex tras la instrucción de Claudia Sheinbaum, visitó el pozo KREM-1 en Las Choapas, pero evitó responder preguntas de la prensa. Vino a tomarse la fotografía oficial.
02/07/2026 10:29 p.m.
Roberto Morales Ayala
Presencia.MX

Tuvieron que pasar ciento veinte días desde la explosión del pozo KREM-1 para que una funcionaria del más alto nivel de Petróleos Mexicanos llegara finalmente a Las Choapas.

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Se trata de Marcela Villegas Silva, subdirectora de Pemex y la funcionaria de mayor jerarquía que ha pisado el municipio desde que inició una de las peores emergencias ambientales registradas en el sur de Veracruz.

Su visita no era menor.

Días antes, durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada sobre la situación del pozo KREM-1 y pidió al director general de Pemex mantenerla informada sobre el caso.

 

Todo hacía pensar que la representante enviada por la empresa llegaría con respuestas.

Ocurrió exactamente lo contrario.

Luego de un informe de funcionarios de PEMEX, de la Secretaría de salud estatal y de Protección Civil del Gobierno Municipal, sin la presencia de los representantes de las comunidades campesinas, PRESENCIA SURESTE preguntó a la subdirectora cuál era el diagnóstico que habían entregado a Pemex los especialistas extranjeros que acudieron semanas después de la explosión para evaluar el pozo fuera de control.

 

No respondió.

Se le preguntó también cuáles serían las medidas para enfrentar la contaminación que podría generarse una vez que el incendio sea extinguido y comiencen las maniobras para colocar las válvulas de control.

Tampoco respondió.

Finalmente se le planteó la evidente contradicción entre el discurso optimista presentado por Pemex y los testimonios de las comunidades, donde continúan reportándose enfermedades respiratorias, pérdida de cultivos, mortandad de peces y daños en los pastizales.

Fue entonces cuando la funcionaria perdió la paciencia.

—"Quíteme el micrófono", reclamó.

Acto seguido pidió que cualquier información se solicitara a través del departamento de Comunicación Social de Pemex y, minutos después, los medios de comunicación fueron retirados de la reunión.

Adentro quedó un informe construido con cifras, agradecimientos y mensajes de tranquilidad.

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LA REUNIÓN

Mientras en la Sala de Cabildo el alcalde Jesús Uribe Esquivel agradecía la presencia de la subdirectora de Pemex y reconocía el trabajo de las brigadas médicas, los funcionarios federales insistían en que la calidad del aire permanece dentro de los parámetros permitidos, que las unidades médicas han entregado cientos de medicamentos y que la contingencia avanza hacia su control.

 

Incluso, el presidente municipal sostuvo que la empresa "ha estado trabajando fuerte" y reconoció que algunos temas "van un poco atrasados", pero expresó su confianza en que los compromisos serán cumplidos.

El acto protocolario terminó entre agradecimientos, fotografías oficiales y promesas de continuar acompañando a las comunidades.

Pero bastó salir del recinto para que el discurso cambiara por completo.

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La primera en romper la narrativa oficial fue Nancy Esther González Martínez, comisaria municipal del ejido Las Mañanitas, una de las comunidades más cercanas al pozo KREM-1.

"Tenemos ausencia en la escuela porque los niños se enferman constantemente", afirmó.

Relató que entre los adultos mayores persiste una tos que no desaparece y que vuelve cada vez que el viento arrastra el humo y el olor provenientes del pozo.

"Los pastizales están completamente quemados. Los ganaderos ya no saben dónde llevar sus animales. No tenemos una respuesta concreta y ya casi cumplimos cuatro meses", reclamó.

 

La autoridad comunitaria advirtió además que su población consume agua de manantiales, porque no cuenta con red de agua potable.

"Cuando limpiamos los recipientes queda una grasa en las orillas. Eso es lo que estamos bebiendo porque no tenemos otra opción", denunció.

Más cauteloso, pero igualmente inconforme, Emmanuel Castellanos Campos, comisario municipal del ejido Las Guadalupes, reconoció que Pemex finalmente comenzó un censo de afectaciones; sin embargo, consideró que la información proporcionada a las comunidades sigue siendo insuficiente.

"Llevamos ciento veinte días respirando esto. Pemex debería informar de una manera más completa para que realmente tengamos certidumbre de lo que puede pasar", expresó.

Cuando se le preguntó cómo se respira hoy en su comunidad, respondió con una frase que resume la resignación de cientos de familias.

"Ya hasta nos estamos acostumbrando. No nos gusta, pero ya vivimos con ese olor."

Un día antes de la visita de la subdirectora de Pemex, Clemente Pardo Zavala, agente municipal de la congregación Pedregal, advertía que las afectaciones ya rebasaban la capacidad económica de los productores.

"Hay comunidades donde el pasto quedó completamente quemado. Los ganaderos tienen veinte o treinta vacas y ahora tienen que comprar alimento porque el pasto ya no sirve."

De Lázaro Cárdenas, el comisario Pablo de Paz fue breve, pero contundente.

"Las afectaciones van de mal en peor. Respuestas de Pemex no ha habido."

Y de Francisco Villa, Pedro Martínez cuestionó los informes oficiales sobre la calidad del aire.

"Ellos dicen que todo está tranquilo, pero ellos no viven aquí. Llegan, hacen su trabajo y se van. Los que vivimos aquí somos los que estamos respirando esto todos los días."

 

Así terminó la visita de la funcionaria de mayor rango enviada por Petróleos Mexicanos.

Dentro del Palacio Municipal quedaron los aplausos, las fotografías y los mensajes de tranquilidad.

Afuera quedaron las preguntas sin respuesta y las voces de quienes llevan ciento veinte días respirando una contingencia que, para ellos, está muy lejos de haber terminado.

Porque después de ciento veinte días, la visita dejó más fotografías que respuestas.

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