La Selección Mexicana enfrentará este domingo a Inglaterra en el Estadio Ciudad de México con la ilusión de romper una barrera histórica y conseguir su pase a los cuartos de final del Mundial.
La Selección Mexicana enfrentará este domingo a Inglaterra en el Estadio Ciudad de México con la ilusión de romper una barrera histórica y conseguir su pase a los cuartos de final del Mundial.
El próximo domingo, en punto de las seis de la tarde, el Estadio Ciudad de México será escenario del partido más importante en la historia reciente del futbol mexicano. La Selección Mexicana, que cautivó e ilusionó a millones con la exhibición ofrecida ante Ecuador, enfrentará a una Inglaterra que, pese a no haber mostrado su mejor versión en el torneo, cuenta con una de las plantillas más talentosas del planeta.
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México deberá aferrarse a las mismas virtudes que lo distinguieron en los octavos de final. Ante Ecuador fue un equipo dominante, intenso y convencido de su idea. Lo sometió desde el inicio, controló el encuentro y firmó una primera mitad que, sin exagerar, puede catalogarse como la mejor que ha ofrecido el Tricolor en una Copa del Mundo.
En el complemento, los dirigidos por Javier Aguirre demostraron otra faceta igual de valiosa: la madurez. Fueron pragmáticos, administraron la ventaja y volvieron a exhibir una fortaleza defensiva que ha sido una de las grandes noticias del torneo.
Vale la pena insistir en un dato que habla por sí solo: únicamente España, con tres victorias y un empate, y México han conseguido mantener su portería imbatida en todos sus encuentros.
Ahora el desafío es infinitamente mayor
Porque, con todo respeto para Ecuador, Inglaterra pertenece a otra dimensión futbolística. El equipo dirigido por Thomas Tuchel reúne futbolistas acostumbrados a competir cada semana en la élite mundial, referentes de algunos de los clubes más importantes del planeta y jugadores con la personalidad suficiente para decidir un partido de esta magnitud.
Jude Bellingham y Harry Kane representan hoy los dos grandes estandartes ingleses. A ellos se suma Declan Rice, convertido en líder del Arsenal tras otra temporada extraordinaria.
La profundidad del plantel se completa con nombres como Marcus Rashford, Bukayo Saka, Noni Madueke, Anthony Gordon y varios elementos más capaces de desequilibrar en cualquier momento.
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Por eso México tendrá que repetir la fórmula que tan buenos resultados le dio frente a Ecuador: movilidad, intensidad, presión alta, circulación rápida del balón, valentía, personalidad y convicción. Si el equipo logra imponer ese ritmo desde el inicio, obligará a Inglaterra a jugar un partido incómodo.
Existe, además, un factor que puede inclinar parcialmente la balanza: la altitud de la Ciudad de México. No será sencillo para los ingleses sostener durante 90 minutos la intensidad física a la que están acostumbrados en Europa.
Esa condición podría explicar un planteamiento inicial más conservador por parte de Tuchel, priorizando el orden defensivo y administrando el esfuerzo para intentar crecer conforme avance el encuentro.
Javier Aguirre, por su parte, parece tener prácticamente definido el once inicial. La única duda importante está en la lateral derecha. Jorge Sánchez viene de firmar, probablemente, su mejor partido con la Selección, aunque Israel Reyes ofrece mayores garantías defensivas. Ante un posible duelo individual con Rashford, la decisión no es menor.
En el resto del equipo parece haber pocas interrogantes
Gilberto Mora tendrá que jugar. El joven mediocampista ha demostrado personalidad, calidad y una madurez poco común para su edad. Todo indica que el futbol europeo será su destino apenas alcance la mayoría de edad.
La movilidad de Julián Quiñones, la personalidad de Érik Lira, el sacrificio de Roberto Alvarado, la intuición de Luis Romo, la experiencia de Jesús Gallardo, el conocimiento del futbol inglés de Raúl Jiménez, el temple de Raúl Rangel y la jerarquía de Johan Vásquez y César Montes representan las principales herramientas con las que México buscará dar el golpe más importante de las últimas décadas.
Imagino a Inglaterra siendo paciente durante los primeros minutos. No espero una presión alta ni un inicio agresivo. Más bien, un equipo dispuesto a hacer largo el partido, proteger su arco y aprovechar cualquier espacio que México deje al atacar. El contragolpe parece ser una de sus principales armas, especialmente con futbolistas tan veloces como Rashford y Madueke.
México, en cambio, tendrá que salir convencido de que puede imponer condiciones. Sin complejos. Sin especular. Como lo hizo durante esos memorables primeros 45 minutos frente a Ecuador.
Todo está servido para una tarde histórica
El Estadio Ciudad de México promete presentar una atmósfera todavía más espectacular que la vivida en los octavos de final. Un coloso de Santa Úrsula completamente lleno, empujando a una generación que tiene la oportunidad de romper una barrera que durante décadas ha parecido infranqueable: vencer, en un partido de eliminación directa de una Copa del Mundo, a una de las grandes potencias del futbol internacional.
La recompensa sería enorme: clasificar a los cuartos de final y hacer las maletas rumbo a Miami para enfrentar al ganador del duelo entre Brasil y Noruega.
Porque a veces la historia comienza exactamente así: con un sueño que parece imposible.
¿Y si sí?
Con información del
Infobae