La nueva cepa, desarrollada con insectos recolectados en los tres estados, podría utilizarse para producir moscas estériles y fortalecer la estrategia para erradicar el gusano barrenador del ganado en México.
La nueva cepa, desarrollada con insectos recolectados en los tres estados, podría utilizarse para producir moscas estériles y fortalecer la estrategia para erradicar el gusano barrenador del ganado en México.
Científicos mexicanos avanzan en el desarrollo de una cepa nacional de mosca estéril elaborada con insectos recolectados en Veracruz, Chiapas y Oaxaca, un proyecto que busca fortalecer la estrategia para erradicar el gusano barrenador del ganado. La información fue dada a conocer por El Heraldo de Chiapas, medio que entrevistó a José Luis Quintero Fong, coordinador del Programa Operativo Moscas.
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El especialista explicó que la colonia se desarrolla desde julio de 2025 en un laboratorio de bioseguridad nivel 2 ubicado en la planta de producción de mosca estéril de Metapa de Domínguez, Chiapas. Los ejemplares utilizados para el proyecto fueron recolectados en distintas zonas de Veracruz, Chiapas y Oaxaca con el objetivo de desarrollar una cepa mexicana que permita fortalecer el combate contra esta plaga.
De acuerdo con Quintero Fong, la cepa ya alcanzó su séptima generación de reproducción, una etapa que los investigadores consideran estable para avanzar hacia las siguientes fases del proyecto.
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El especialista señaló que el siguiente paso será evaluar la capacidad reproductiva de la nueva cepa, así como su competitividad y compatibilidad con las poblaciones silvestres presentes en campo. Una vez superadas estas pruebas, podrá utilizarse para su reproducción masiva en la nueva planta de Metapa de Domínguez, destinada a la producción de moscas estériles.
Añadió que este avance científico forma parte de la estrategia para erradicar nuevamente el gusano barrenador en el continente, con el objetivo de contener su dispersión y avanzar de manera gradual hacia su eliminación desde México hasta el Tapón del Darién.
Precisó que actualmente las cepas utilizadas en las liberaciones provienen de Panamá, donde ya fueron evaluadas y demostraron compatibilidad con la mosca silvestre; este mismo proceso deberá realizarse con la cepa mexicana antes de autorizar su liberación para el control de la plaga.
Puntualizó que esta nueva cepa nacional de mosca estéril se desarrolla de manera paralela a la producción con insectos provenientes de Panamá y permitirá reforzar la estrategia de control, ya que cada tres años se requiere renovar la efectividad genética de las poblaciones utilizadas.
"Esta cepa mexicana podría convertirse en la base para la producción masiva de moscas estériles que serán utilizadas en la estrategia para combatir esta plaga", señaló el coordinador del Programa Operativo Moscas en entrevista con El Heraldo de Chiapas.
El siguiente paso será evaluar la capacidad reproductiva de la nueva cepa, así como su competitividad y compatibilidad con las poblaciones silvestres del gusano barrenador. Si supera estas pruebas, podrá emplearse en la producción masiva de moscas estériles que posteriormente serán liberadas para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto.
Actualmente, México utiliza cepas provenientes de Panamá para las liberaciones de moscas estériles, debido a que ya demostraron ser compatibles con las poblaciones silvestres presentes en campo. Sin embargo, el desarrollo de una cepa nacional permitirá fortalecer la estrategia sanitaria y disponer de material genético adaptado a las condiciones del país.
El investigador explicó que las poblaciones de moscas estériles requieren renovarse aproximadamente cada tres años para mantener su efectividad, por lo que contar con una cepa desarrollada en México representará una herramienta adicional para combatir la plaga.
El proyecto forma parte de la estrategia para erradicar nuevamente el gusano barrenador en el continente, contener su dispersión y avanzar de forma gradual hacia su eliminación desde México hasta el Tapón del Darién.
El gusano barrenador del ganado reapareció en México durante 2024, lo que obligó a las autoridades sanitarias a reforzar las acciones de vigilancia y control. Esta plaga representa un riesgo para la ganadería debido a que sus larvas invaden heridas abiertas de los animales, provocando lesiones graves y pérdidas económicas para los productores.
Con el desarrollo de esta cepa nacional, científicos mexicanos buscan fortalecer la capacidad del país para responder a futuros brotes y reducir la dependencia de material biológico importado, una estrategia que podría beneficiar directamente a estados ganaderos como Veracruz, Chiapas y Oaxaca.
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