Las Choapas, Ver.

Tras meses de minimizar afectaciones, Pemex reconoce responsabilidad por el KREM-1

Pemex admitió públicamente su responsabilidad por las afectaciones ocasionadas por el pozo KREM-1 en Las Choapas. La admisión contrasta con los comunicados oficiales que durante meses sostuvieron que no existían riesgos graves para la población.
22/07/2026 06:14 p.m.
Roberto Morales Ayala
Presencia.MX

Después de más de cuatro meses de explosión, incendio, emisiones de gas y denuncias de habitantes de comunidades rurales, Petróleos Mexicanos reconoció públicamente que tiene responsabilidad sobre los daños ocasionados alrededor del pozo KREM-1 y que deberá responder ante las personas afectadas.

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La declaración fue realizada por César Raúl Ojeda Zubieta, gerente de Responsabilidad Social de Pemex, y difundida este miércoles 22 de julio por La Silla Rota Veracruz.


“Pemex tiene responsabilidad y tiene que responder ante lo que hemos ocasionado”, expresó el funcionario durante un acto realizado en el puerto de Veracruz.


Ojeda Zubieta aseguró que la empresa se mantiene presente en la zona del KREM-1 y que atiende las demandas de los habitantes, así como las instrucciones de la gobernadora Rocío Nahle García.


“Estamos de manera muy presente en el ámbito del área del pozo Krem y estamos atendiendo las demandas de quienes han sido afectados por este desafortunado evento. Vamos a cumplir la demanda como usted nos ha señalado y nos ha exigido”, manifestó.


La relevancia de sus palabras no es menor.


Es una de las primeras ocasiones en que un funcionario de Pemex reconoce de manera directa que la empresa debe responder por lo ocurrido en la zona rural de Las Choapas.

 

Una admisión después de meses de denuncias


La contingencia comenzó el pasado cinco de marzo, cuando el pozo KREM-1 salió de control durante trabajos de perforación.

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Desde entonces, habitantes de comunidades asentadas alrededor del pozo han denunciado olores persistentes a hidrocarburos, dolores de cabeza, irritación de garganta, enfermedades respiratorias, malestares estomacales, afectaciones en arroyos, pérdida de vegetación y deterioro de los pastizales.

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Las denuncias provienen de poblaciones como Constitución, Las Cruces, La Guadalupe, Las Mañanitas, López Rayón, Nacimiento de Arroyo Grande, Lázaro Cárdenas, Francisco Villa y Río Pedregal.


PRESENCIA SURESTE ha documentado directamente parte de esas afectaciones.


En un recorrido realizado el pasado 12 de julio, este medio encontró potreros abandonados, pastizales secos, árboles sin hojas y varias osamentas de ganado dispersas en terrenos cercanos al pozo.

Hasta ahora no existe un estudio veterinario o ambiental que permita afirmar que esos animales murieron como consecuencia directa de la contingencia.

Pero tampoco existe una investigación oficial que descarte esa posibilidad. Bajo la sombra del KREM.docx


La ausencia de estudios mantiene abiertas las preguntas sobre lo que ocurre en esa región ganadera.


El contraste con la versión oficial


La admisión del gerente de Responsabilidad Social contrasta con los posicionamientos que Pemex ha difundido durante los últimos meses.


El 30 de junio, después de que la presidenta Claudia Sheinbaum solicitara un informe completo sobre el caso, la empresa sostuvo que la calidad del aire era vigilada mediante laboratorios móviles y que las concentraciones de contaminantes se mantenían por debajo de los límites permitidos.


Pemex también informó que había instalado diques y barreras para contener hidrocarburos en arroyos cercanos y aseguró que las brigadas médicas no habían detectado casos de intoxicación.


Sin embargo, los testimonios recogidos en las comunidades describen otra realidad.


En Las Mañanitas, la comisaria municipal Nancy Esther González Martínez denunció que los pastizales se encontraban completamente quemados y que los ganaderos enfrentaban dificultades para alimentar a sus animales.


“Los árboles están cambiando de color, las hojas se están cayendo y los pastizales están completamente quemados”, declaró.


En López Rayón, la subagente municipal Silvia Alegría Cabañas reportó dolores de cabeza, problemas de garganta y malestares estomacales entre los habitantes.

 

Mientras tanto, productores de comunidades ubicadas en la ruta de Nacimiento han comenzado a reportar vacas gestantes que pierden a sus crías antes de completar el embarazo.


Tampoco esos casos han sido investigados oficialmente para determinar si guardan alguna relación con la exposición ambiental acumulada durante los últimos meses. Bajo la sombra del KREM.docx


Pemex prepara el cierre definitivo


El pasado 17 de julio, Pemex informó que avanzaba en los trabajos para el cierre definitivo del KREM-1.


La empresa anunció la instalación de un nuevo sistema de válvulas y tuberías para detener el flujo de gases y aseguró que continuaban el monitoreo ambiental y las jornadas médicas en las comunidades.


También señaló que, una vez concluido el cierre, iniciarían las labores de saneamiento y remediación en las áreas afectadas.

 

La declaración de César Raúl Ojeda Zubieta obliga ahora a plantear preguntas más concretas.


¿Qué daños reconoce exactamente Pemex?


¿Qué comunidades serán consideradas afectadas?


¿Existirá un censo público de personas, productores y terrenos perjudicados?


¿Se indemnizarán las pérdidas agrícolas y ganaderas?


¿Quién realizará los estudios ambientales y médicos de largo plazo?


¿Y bajo qué mecanismos responderá la empresa por aquello que su propio funcionario admite que ocasionó?


Reconocer no es reparar


Para las comunidades, el reconocimiento público representa apenas un primer paso.

 

Durante más de cuatro meses, las familias han vivido entre el ruido del pozo, el olor a hidrocarburos, la incertidumbre médica y el deterioro visible de su entorno.


El paisaje alrededor del KREM-1 ya no es el mismo.


Donde antes había cerros verdes y ganado pastando, hoy existen potreros secos, árboles deteriorados y ranchos prácticamente vacíos.


Pemex finalmente reconoce que tiene responsabilidad.


Ahora falta saber cuáles son los daños que está dispuesto a admitir, cómo piensa repararlos y cuánto tiempo más tendrán que esperar las comunidades.

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