Biólogo choapense lidera investigación científica que documenta que los saraguatos utilizan los pinos como corredores biológicos para sobrevivir en un paisaje transformado.
Biólogo choapense lidera investigación científica que documenta que los saraguatos utilizan los pinos como corredores biológicos para sobrevivir en un paisaje transformado.
En medio del crecimiento de las plantaciones forestales en el municipio, una investigación realizada por el biólogo choapense Carlos Álvarez López revela una noticia alentadora, pero también lanza una voz de alerta: los monos aulladores, una especie catalogada en peligro de extinción, han comenzado a utilizar los pinos como corredores biológicos para desplazarse entre los fragmentos de vegetación nativa que aún sobreviven en la región.
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El hallazgo, publicado en la revista científica Madera y Bosques, demuestra la capacidad de adaptación de esta especie ante la transformación del paisaje, pero al mismo tiempo deja claro que su permanencia dependerá de que el desarrollo forestal avance bajo criterios de sustentabilidad y conservación.
Durante una entrevista con PRESENCIA SURESTE, al pie de una plantación de pinos, Carlos Álvarez explicó que los monos aulladores recurren a las copas de los pinos para evitar descender al suelo, donde quedan expuestos a depredadores, perros, carreteras y a un mayor contacto con las actividades humanas.
"Encontramos que utilizan estas plantaciones como corredores biológicos para pasar de un fragmento de vegetación nativa a otro, reduciendo los riesgos que enfrentarían si tuvieran que desplazarse por el suelo", señaló.
Explicó que, aunque la presencia de monos aulladores ya había sido documentada en plantaciones de cacao y eucalipto, no existían registros de este comportamiento en plantaciones de pino tropical, lo que convierte el estudio en una aportación científica relevante.
UNA ESPECIE QUE RESISTE
La investigación fue desarrollada en 2022 como parte de su tesis de licenciatura y posteriormente fue sometida al proceso de revisión científica, hasta ser publicada a finales del año pasado.
Para el investigador, el principal mensaje es que, a pesar de la fragmentación de su hábitat, los saraguatos continúan buscando alternativas para sobrevivir.
"Esa capacidad de adaptación nos habla de su resiliencia, pero también nos plantea nuevas preguntas sobre cómo utilizan estos ambientes y qué podemos hacer para favorecer su conservación", explicó.
DESARROLLO Y CONSERVACIÓN NO DEBEN ESTAR PELEADOS
Más allá del descubrimiento científico, Álvarez López consideró que los resultados ofrecen información valiosa para el diseño de futuros proyectos forestales y para quienes actualmente administran plantaciones.
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Propuso, por ejemplo, conservar determinados árboles que ya son utilizados por la fauna como corredores naturales, permitiendo que especies como el mono aullador, las ardillas, los coatíes y otros mamíferos continúen desplazándose entre los remanentes de vegetación.
"El desarrollo y la conservación no tienen por qué estar peleados. Es posible encontrar un equilibrio que permita mantener la actividad productiva y, al mismo tiempo, proteger la biodiversidad", afirmó.
MÁS QUE PINOS, UN REFUGIO PARA LA VIDA SILVESTRE
El investigador destacó que los monos aulladores ya no viven únicamente dentro de áreas naturales protegidas.
Hoy sobreviven en paisajes modificados por la actividad humana, por lo que los esfuerzos de conservación también deben dirigirse hacia estos espacios donde aún persisten poblaciones silvestres.
En Las Choapas, donde actualmente existen miles de hectáreas destinadas a plantaciones forestales y continúan desarrollándose proyectos de pino, hule y maderas preciosas, el estudio representa una oportunidad para incorporar medidas de conservación desde la planeación de estos proyectos.
EL RETO ES CONSERVAR LO QUE AÚN SOBREVIVE
Durante la entrevista, el investigador hizo un llamado a valorar la riqueza natural que todavía conserva el municipio y a no normalizar prácticas que ponen en riesgo a la fauna silvestre, como la captura, comercialización o exhibición de monos fuera de su hábitat.
Recordó que el mono aullador continúa siendo una especie en peligro de extinción y que hablar sobre su conservación constituye el primer paso para evitar que desaparezca.
La investigación encabezada por Carlos Álvarez López deja una enseñanza que trasciende el ámbito académico: mientras los saraguatos hacen todo lo posible por adaptarse a un territorio cada vez más transformado, corresponde a la sociedad, a las empresas y a las autoridades decidir si el desarrollo económico será compatible con la conservación del patrimonio natural o si las generaciones futuras sólo conocerán a estas especies a través de fotografías y libros.
En Las Choapas, donde el crecimiento forestal continúa avanzando, el verdadero desafío no será únicamente sembrar más árboles, sino garantizar que ese desarrollo permita seguir escuchando, durante muchos años, el característico e inédito aullido de los saraguatos entre los bosques del sur de Veracruz.
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