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Arturo Reyes Isidoro

Prosa Aprisa

¡Hay que salir a vivir!, último consejo de Germán Dehesa

02/09/2010 09:44 p.m.
El viernes 27 de agosto, hoy hace exactamente una semana, escribí: «Desde el miércoles (25 de agosto)  cuando a muy temprana hora leí la Gaceta del Ángel que de lunes a viernes publica en el diario Reforma Germán Dehesa… no he dejado de pensar en mente tan brillante, en un mexicano, maestro de literatura, escritor y periodista verdaderamente excepcional, por su forma en que ha encarado saber que tiene cáncer y que los médicos le dan de vida de aquí a fin de año.

«De entrada debo decir que la noticia me ha impactado verdaderamente, por varias razones, una de ellas por ser ferviente lector suyo; porque disfruto de verdad su prosa y admiro la ligereza con que aborda asuntos a veces los más delicados del país que nos lo hace muy digeribles sin perder la esencia; por la facilidad que tiene para explotar el tema más trivial y colgarse de él para desarrollar un texto siempre de interés; por su humor a veces chistoso, a veces muy áspero; en general porque aborda temas diferentes y se sale del común del resto de columnistas; por su acidez contra los gobernantes y políticos corruptos, ineficientes y demagogos; por su cultura general y en especial literaria; por su compromiso con las causas de los necesitados, que lo ha llevado a emprender campañas para ir en auxilio de víctimas de desastres naturales o de las inclemencias del tiempo o de la pobreza; porque contagia su buen humor cuando uno asiste a una charla suya; porque aunque no nació en el estado se siente orgulloso y se proclama veracruzano por herencia de su padre que sí era nativo de aquí; porque ha sido el mejor promotor en todo el país del atractivo de Xalapa y sus bellezas, del puerto jarocho y sobre todo de Tlacotalpan, su gente, su feria, su gastronomía, su música, sus costumbres y tradiciones; porque por él accedí a escritores y pensadores como George Steiner o a librerías en el D.F., que no conocía; porque en contadas ocasiones que le he escrito ha tenido el detalle de responderme, y porque a veces creo que en algunas ocasiones me ha influido, a fuerza de tanto leerlo, cuando he escrito sobre determinaos temas.

«Un  hombre con humor desbordante como condición inherente, necesaria, en su modo de ser, el miércoles 25 de agosto, por más que lo intentó en su columna de ese día,  sin embargo no logró transmitirnos ni contagiarnos ese estado de ánimo permanente en  él que, en el caso mío y seguramente de muchos miles más en el país, nos han hecho iniciar el día con más entusiasmo y nuevos  bríos, pasando por encima de problemas, de angustias, de tribulaciones.

«La entrada de su colaboración de ese miércoles, para quienes lo admiramos, fue verdaderamente abrumador: “Creo que no les he contado que estoy enfermo, seriamente enfermo. Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable.”
 
Presto a bromear con sus palabras, a chacotear a veces sobre su propia persona, pensé que, una vez más, bromeaba y se burlaba de sí mismo, pero lamentablemente, el resto de la lectura de su texto confirma, según su propio decir y el estado de ánimo que reflejó, que, en efecto, está bastante mal.

«Y decía al inicio de esta Prosa Aprisa que no he dejado de pensar en él, porque como seres humanos, tan frágiles e insignificantes que somos, tenemos que vernos en su situación. Escribió: “Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar”.

«No sé si el maestro Dehesa profesa alguna religión o tiene alguna creencia religiosa. Yo confieso que mi creencia en Dios, luego de reconvertirme pues durante gran parte de mi vida me alejé de cualquier religión, me da mucha fortaleza espiritual, mucha seguridad, tanta que nada, absolutamente nada, me atemoriza, ni siquiera la muerte, y por el contrario me siento más que preparado para enfrentar cualquier situación, de la magnitud que sea.

«Es entendible que Germán Dehesa, como ser humano, se refleje afectado, de todos modos no es para menos, y que le reconforte que gracias al talento de sus madres, sus hijos sean gentes de bien, “con buena orientación en la vida y totalmente a la guapachosa altura de su herencia veracruzana.
 
Todos son estudiosos, trabajadores y con magnífica inteligencia que, donde primero y mejor se muestra es en el buen humor que los cuatro manifiestan, caiga quien caiga”.
 
He ahí de nuevo al ser humano bueno, bondadoso, que en lo primero que piensa es en sus hijos y que se fortalece al pensar en lo positivo que le han resultado. He ahí a quien hace gala de la influencia de su originen familiar, de su veracruzaneidad, de la que no se olvida ni siquiera en hora de tanta aflicción.

«Independientemente de todas las consideraciones anteriores, admiro la entereza del maestro para aceptar lo inevitable, lo que no está en nosotros decidir. En forma decidida y valiente nos sacude y nos muestra que no hay que rendirse hasta agotar el último aliento, y hasta en eso es admirable: “Lo que desde ahora les puedo asegurar es que, mientras pueda yo menear la pluma y no comience a decir puros despropósitos y marihuanadas, aquí me tendrán siempre a sus canijas órdenes y a sus pies, si no les rugen, como solía decir la inmortal Borola Tacuche de Burrón”.

«Desde este modesto espacio, mi abrazo cariñoso a mexicano tan destacado. Haré oración para que Dios le permita que siga mucho tiempo más con nosotros y para que también nos continúe deleitando con su diaria Gaceta del Ángel.»

Dios decidió llevárselo ayer. Refiere la nota necrológica del diario Reforma, en el que publicaba, que al momento de su muerte se encontraba sentado en su sillón, rodeado por su familia. Cuando el 25 de agosto decidió revelar que tenía cáncer y que estaba seriamente enfermó, comentó que hasta entonces la enfermedad no le había producido ningún dolor.
 
No le dio tiempo a que se lo produjera. Ahora, con sus escritos, hará la delicia allá donde también un día, cualquier día, lo vamos a alcanzar. Descanse en paz el maestro y creo que no está por demás recordar lo que aconsejó el viernes 27 de agosto en una de sus últimas Gacetas del Ángel: «… yo quiero comunicar que es importante, muy importante, salir a vivir. ¡Chicos y chicas: hay que salir a vivir!»

 

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